Beneficios de la meditación

La meditación se practica desde hace más de 3000 años, sobre todo en oriente.Sus beneficios son innumerables. Es sabido que actúa a nivel físico, liberándonos del estres cotidiano, reeducando al cuerpo en los malos hábitos posturales y a nivel emocional calmando la mente, haciéndonos conscientes del aqui y ahora. También nos ayuda a liberarnos de las adicciones y a combatir el insomnio.
Ya desde los años 60 los científicos se interesaron por esta técnica, demostrando que aumentaba significativamente las capacidades de concentración y liberaba el estres. Un equipo de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison en Estados Unidos, descubrió que la meditación tiene efectos biológicos sobre el cuerpo,  produciendo cambios en el cerebro asociados a emociones más positivas y mejoras en la función inmune. Los estudios neuronales demostraron un incremento de actividad en el lóbulo frontal izquierdo, que es la residencia de las emociones positivas. Al mismo tiempo se reducía el funcionamiento de la región derecha.
En el Centro Clínico Essen-Mitte, en Alemania, los médicos han empleado durante cinco años un programa de meditación introspectiva antiestrés diseñado por Jon Kabat-Zinn, un investigador de la Universidad de Massachussetts y autor de numerosos libros sobre este tema, en casi 3.000 pacientes con todo tipo de patologías entre las que se incluye el cáncer. La experiencia no se planteó como un ensayo clínico, de modo que no existen datos objetivos de los resultados, pero los facultativos observaron que la mayoría de los individuos experimentaba mejorías significativas en su enfermedad.
Hay diferentes tipos de meditación, el yoga, las meditaciones dinámicas Osho, las meditaciones guiadas y la polarización energética de Isabel díaz, entre otras. Debemos elegir la que mejor se adapte a nosotros. Para algunos occidentales, el dejar la mente en blanco, como proponen algunas tendencias, es muy difícil (o imposible) pero no por ello debemos abandonar, sino encontrar lo que se adecue a nosotros, a nuestra forma de pensamiento y desde ahí, dar el salto a nuestro progreso individual, al autoconocimento y la autosanación.
Es importante resaltar, que para tener unos logros significativos necesitamos una constancia. Realizar la meditación todos los días, cinco minutos, a la misma hora y en el mismo lugar de nuestra casa. De esta manera creamos un hábito y enseñamos al cerebro con la práctica diaria, igual que cualquier otro músculo del cuerpo, a funcionar adecuadamente.
A continuación propongo un ejercico de meditación para ayudarnos a armonizar nuestras emociones y desbloquearlas, liberando la energía estancada.

EJERCICIO
Respiraremos comenzando por la inspiración (soltando el aire), de forma rápida, fuerte (haciendo ruido) pero relajando el abdomen. Haremos, de esta manera, tres series de diez respiraciones rápidas . Al terminar cada serie realizaremos tres respiraciones lentas y profundas, sintiendo como llega la energía al tantien inferior, situado a dos dedos bajo el ombligo.

Con la mente en calma centramos nuestra atención e intención a ese lugar. Colocamos la mano derecha en el ombligo y la izquierda entre los riñones. Sentimos nuestros brazos sin tensión, retiramos la tensión de las piernas y nada más sentimos el peso de nuestro cuerpo en la silla. Centramos la atención en una mano y como la energía fluye hacia la otra. Tómate tu tiempo, si no lo sentimos, lo imaginamos. Imaginamos cómo la energía se mueve de una mano a otra otra en color rojo… imaginamos y disfrutamos.

Repiramos profundamente tres veces diciendo en la espiración «la luz está en mi» y en la inspiración «yo estoy en la luz».

Colocamos dulcemente las dos manos encima del ombligo sintiendo que al tocarse se transmiten de una a otra un inmenso amor y cariño. Como el amor de un padre que abraza por primera vez a su hijo y realizamos un masaje circular, lento y suave 10 veces en sentido horario y diez veces en sentido anti-horario.

Sentimos (o imaginamos) como se concentra la energía en el tantien inferior (en el ombligo), cada vez más, y más y más, con alegría, con cariño, con amor, con infinita ternura…

Abrimos despacio nuestros brazos en cruz. Ponemos nuestra atención en la palma de las manos. Toda la energía está concentrada en un triángulo entre el ombligo y las palmas de nuestras manos. Respiramos y en cada respiración profunda imaginamos cómo comienza a subir la energía del ombligo hacia el pecho. Vamos respirando y va subiendo la energía hacia el centro del pecho. Cuando ya sentimos toda la energía en el pecho, cerramos las manos hacia el centro del pecho una encima la otra. Imaginamos la energía de color rosa como inunda nuestro cuerpo, llenándonos de amor. Hacemos tres respiraciones profundas y sentimos como esta energía de color rosa se convierte en una esfera en el centro del pecho, cada vez más densa, más amorosa, y más compasiva, envolviendo en esta esfera todo lo negativo que hay en nuestro cuerpo. Todas las emociones negativas que sentimos quedan atrapadas en esta esfera rosa. Soltamos el aire y visualizamos (o imaginamos) como sale al exterior, por la nariz la esfera con todo lo negativo. Toda la tristeza, y todo el dolor.

Separamos las manos unos centímetros del cuerpo y las giramos lentamente en sentido horario, sintiendo la energia rosa, amorosa y pura del corazón. Sonriéndola con alegria y felicidad, como una bella flor.

Colocamos las manos en forma de cruz( una encima la otra) en el timo (bajo el cuello). Respiramos profundamente y entramos al interior del corazón y escuchamos el latido. Sentimos la paz y el silencio.

Volvemos a abrir los brazos en cruz y centramos nuestra atenciòn en el triangulo que forman las palmas de nuestras manos con el centro del pecho. En una respiración profunda acercamos las manos a los ojos. Imaginamos como la energía del centro del pecho comienza a subir por el centro hasta el entrecejo. Imaginamos como se forma una esfera de color blanco dando un pequeño masage en sentido horario en este punto del entrecejo. Hacemos tres respiraciones imaginándo como la esfera sube por el centro de la cabeza hacia el exterior, y decimos LA LUZ ESTA EN MI, YO SOY LA LUZ.

Dejamos caer los brazos en las rodillas y nos relajamos. Realizamos tres respiraciones profundas tomando consciencia de nuestro cuerpo, de la habitación y lentamente abrimos los ojos.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Anónimo

    Hola, ccomentar que me estan siendo de gran ajuda las meditaciones que tienes en la web.
    Mil gracias!!!
    Un abrazo. C.

  2. Gracias a ti por tu comentario. Saber que te ayudan las meditaciones me da ánimo y fuerza para continuar.

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