LOS CINCO PRINCIPIOS ACTIVOS

El principio de percibir nos abre las puertas a las realidades internas y externas, absorbiendo estímulos y recabando datos. Los seis sentidos están ahí desde que nacemos, de nosotros depende que seamos conscientes de ellos. Si todo se acumula en el inconsciente, menos capaces seremos de deshacer la madeja de nuestra personalidad.
El principio de pensar está influido por el principio de percibir. El pensar no es sólo capacidad de percibir, sino capacidad de entender, de transformar la información en consciencia, de hablar y de oir más allá de repetir sonidos o escucharlos. El pensar da sentido al percibir. Se abren las puertas a los ideales, al deseo y la necesidad de saber más. Si uno percibe y no piensa, bloquea sus sentidos y se niega a la realidad.
El principio de caminar o andar está vinculado al principio de pensar y, aunque podemos caminar y andar casi automáticamente es mucho mejor saber dónde vamos; darle un sentido a nuestra vida. Es el principio de tener aspiraciones en la vida, capacidad de movimiento y hasta capacidad para avanzar en la vida sin temor. Quien no sabe andar conscientemente tiene miedo a los cambios, se conforma con cualquier cosa. Saber andar es tomar la iniciativa, confiar en uno mismo, decidir. Por eso el principio de andar debe ponernos en movimiento para evitar que nuestra mente y nuestros sentidos se anquilosen y enfermen por falta de uso o falta de propósito en la vida.
El principio de hacer va ligado al de caminar, porque con él logramos la realización y le damos forma a lo que hemos iniciado. Tener aspiraciones y no temer a los cambios no nos servirá si no somos capaces de llevar a término lo que iniciamos. El temor al fracaso, al triunfo y a las nuevas responsabilidades inhiben el principio de hacer. Este principio nos pone en relación con nuestro entorno. Caminar es andar, moverse y decidir sin temor al cambio pero hacer implica la relación directa con el medio.
El principio de ser y estar nos lleva a la base de la persona, es decir, al punto de apoyo que todo ser necesita para sentirse a si mismo dentro de este mundo. Cuando no queremos ser ni estar o cuando nos da miedo dejar de ser o estar, es decir, cuando sufrimos problemas de identidad, enfermamos.
Una vez que se llega a la conciencia del ser, hay que recorrer el camino en sentido opuesto. Y de ser y estar debemos pasar al hacer; porque ya somos y estamos aqui, debemos hacer algo con nuestra vida; una vez hecho, tenemos que ponerlo en funcionamiento y ver sus resultados, es decir, debemos caminar, tomar decisiones y con el movimiento pensar y reflexionar para sacarle todo el partido y un sentido más elevado a nuestros actos; y al elevar los sentidos, percivir nuestras metas y nuevas realidades.

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